Nota y fotografías Gerardo Sierra

Una pausa española en medio de Reforma donde la tradición, el confort y los sabores clásicos encuentran un ritmo más íntimo.

En una de las avenidas más transitadas de la Ciudad de México, hay espacios que parecen mantenerse suspendidos en otro tiempo. Dentro del histórico Hotel Imperial Reforma, el restaurante Gaudí apuesta precisamente por eso: una experiencia clásica, tranquila y profundamente cómoda, donde la cocina española se convierte en el verdadero centro de atención.

Más allá de la historia del hotel o de su arquitectura emblemática, la experiencia dentro de Gaudí  termina construyéndose desde la mesa. El ritmo es pausado, el servicio cercano y la sensación general recuerda a esos restaurantes donde todavía importa sentarse a disfrutar sin prisa.

La experiencia comenzó con uno de los platillos más acertados para la temporada: el gazpacho andaluz.

Fresco, ligero y perfectamente balanceado para los días de calor en la ciudad, funciona casi como un respiro dentro del caos cotidiano de Reforma. Incluso con el clima cambiante de lluvias, conserva esa sensación refrescante que abre el apetito sin saturar.

Después llegó uno de los grandes protagonistas de la tarde: el lomo de salmón a la plancha almendrado. Sencillo en presentación pero impecable en ejecución, destacó por su textura y equilibrio de sabores. De hecho, terminó convirtiéndose en uno de esos platillos que permanecen en la memoria mucho después de terminar la comida. Las pastas que acompañaron la experiencia también sorprendieron por su consistencia y preparación, complementando muy bien el recorrido del menú.

Entre las especialidades más solicitadas del lugar apareció la milanesa San Jacobo, rellena de jamón y queso roquefort. Contundente, intensa y mucho más pesada en comparación con el resto de la experiencia. Aunque claramente conecta con quienes buscan sabores más robustos y tradicionales, el salmón terminó siendo la propuesta más destacable de la tarde por su balance y sutileza.

La parte final del recorrido encontró dos caminos completamente distintos, pero igual de disfrutables. Por un lado, la tarta de higo: una base de galleta con crema batida ligeramente avainillada e higo natural que aporta frescura y una dulzura elegante; Por el otro, la clásica crema catalana con costra caramelizada que rompe perfectamente con cada cucharada. Ambas funcionan para perfiles distintos, pero acompañadas de un cappuccino logran cerrar la experiencia con una sensación particularmente reconfortante.

En una ciudad donde constantemente aparecen propuestas nuevas buscando llamar la atención, Gaudí encuentra valor precisamente en lo contrario. No necesita reinventar la experiencia gastronómica ni convertir la comida en espectáculo. Su encanto está en ofrecer un espacio clásico, bien ejecutado y cómodo, donde la cocina sigue siendo la protagonista.

Para quienes buscan una experiencia más relajada dentro del ritmo acelerado de la ciudad, Gaudí se mantiene como una opción ideal sobre Reforma: cocina española bien ejecutada, un ambiente tradicional y una experiencia que invita a quedarse un poco más tiempo en la mesa.

Si te gustaría tener algún tipo de evento privado en este maravilloso restaurante, puedes ponerte en contacto vía whatsapp para hacer una reservación más específica que cubra lo que necesites. Se recomienda también hacer reservación para días o semanas con mucho movimiento para garantizar tu mesa y disfrutes de la experiencia gatronómica que Gaudí tiene para ti.