Imágenes cortesía
Texto: Gerardo Sierra
Dr. Martens vuelve a México, pero encuentra una generación diferente.
Cuatro años después de cerrar su operación en el país, la marca británica regresa entre la nostalgia millennial y una nueva generación que ha convertido las subculturas en un lenguaje mucho más híbrido.
Hubo un tiempo en que usar Dr. Martens podía decir bastante sobre la música que escuchabas, los lugares que frecuentabas o la comunidad con la que te identificabas.
Punks, rockers, goths, gore y distintas escenas alternativas hicieron de sus botas algo más que calzado. Eran parte de una identidad y, en muchos casos, una pequeña declaración de pertenencia.
Décadas después, esas mismas siluetas siguen caminando por las calles, aunque las fronteras entre quienes las usan son mucho menos claras.
Dr. Martens vuelve oficialmente a México en un momento en el que la nostalgia millennial convive con una Gen Z que recupera, mezcla y transforma referencias del punk, el grunge, el goth y otras estéticas que alguna vez funcionaron como códigos mucho más definidos.
Quizá las botas sean las mismas.
Quienes las usan —y lo que significan para ellos— ya no necesariamente lo son.




