Texto por Aramara Corona
Fotografía por Ramiro Montejano

Polanco es una zona donde podemos encontrar de todo un poco, desde centros comerciales con las marcas más exclusivas, hasta restaurantes con propuestas gastronómicas de todo el mundo, si a eso nos vamos, más en específico a Polanquito, sabemos que ahí es en donde están los mejores restaurantes y espacios de mixología con propuesta única. Esta ocasión pudimos probar la increíble comida que La Polanqueña tiene en su extenso menú para nosotros, ubicado en Alejandro Dumas 71.

Con una experiencia gastronómica y excelente atención por parte de su personal, La Polanqueña nos recibió con una calidez perfecta, esta sucursal cuenta con un diseño elegante y pulcro, la cual nos hizo sentir tan especiales como el mismo lugar, con su techo cubierto de espejos y sus paredes con diferentes texturas, perfectas para los amantes de las fotos o las selfies.

Con un menú realmente variado, es capaz de satisfacer a las personas más quisquillosas por su versatilidad en platillos para todos los gustos. Para iniciar esta deliciosa experiencia, el primer tiempo que nos sirvieron fue un chicharrón de rib eye en una cama de guacamole, acompañado de tortillas recién hechas que hicieron el perfect match por la textura crujiente del chicarrón. No puedo dejar de lado la mención de 2 salsas que resaltaban los sabores del rib eye: una salsa cruda de chile serrano y una salsa macha hecha a mano, a la cual le doy el sello de fama de “la que sí pica”. Al mismo tiempo, nos sirvieron una ensalada caprese de queso mozzarella, arúgula, crocante de jamón serrano y rodajas de un jitomate del tamaño de mi cabeza, acompañada de una reducción balsámica. Siendo sincera y meramente personal, no me encanta el jitomate en ninguna presentación, pero en esta ocasión el jitomate fue una experiencia totalmente diferente al momento de probarlo. Gracias chef por cambiar mi forma de ver los jitomates.

Para no perder la oportunidad de refrescarnos de este calor, nos ofrecieron una gran variedad de bebidas preparadas con alcohol de diferentes colores y sabores para acompañar la comida:

  • Gin Berry: Una combinación de ginebra con una mezcla de frutos.
  • Luna Azul: Una bebida a base de curazao y Vodka, que como su nombre lo dice, tenía un lindo azul eléctrico.
  • Bronx: Una bebida de kiwi y mezcal que busca ser perfecta para este fuerte calor.
  • Rosadito: Una bebida que como su nombre lo dice, era de un tenue color rosa por su ginebra, Campari y jugo de toronja.
  • Mezcafresh: Una bebida de mezcal que no te deja sentir que realmente está bebiendo alcohol por la combinación de pepino, albahaca, jugo de piña, jengibre y yerbabuena.
  • Zamorita Oaxaqueña: Bebida perfecta para acompañarnos en cualquier cambio de clima, tiene un gran sabor debido a su mezcla de frutos rojos, mezcal, jugo de piña y una lida escarcha de sal de gusano.

Para nuestro segundo tiempo, probamos una deliciosa pasta pomodoro, acompañada de mejillones, salsa de tomate y queso parmesano, la cual nos sorprendió debido al sabor de los mejillones, que estaban perfectamente preparados. Esta pasta la acompañamos con unos tacos de filete con tuétano, que se volvieron en un platillo por el que volveremos próximamente.

Y para cerrar esta experiencia con broche de oro, el último tiempo fueron postres que conocemos y amamos, que son un clásico para todos… pero ahora si que “lo que conocemos” pero degustándolo de una forma más rica y dulce. El flan de queso crema bañado en caramelo con una decoración de frutos rojos fue la estrella del día. Tenía una suave consistencia y un sabor dulce sin llegar a lo empalagoso que me hicieron terminarme ese nuevo amor hecho flan en casi un minuto (¿de esas veces que lo amas, lo disfrutas, pero quieres seguir comiendo? ¡Así!). Otro postre que puede ser opción para los que no quieran algo tan dulce es el pan de elote, un esponjoso querubín que estaba acompañado de rompope y helado de vainilla para que el paladar pudiera cerrar con ese toque dulce contrastando con los primeros tiempos.

La última ronda de bebidas nos demostró que hasta los sabores más clásicos pueden mejorar con algún toque que a veces no esperamos. La Polanqueña nos sorprendió con sus propuestas de carajilo. Empezamos con el carajillo de horchata, que mantenía un equilibrio perfecto entre el sabor fuerte del espresso y la dulzura natural de la horchata y hubo otro carajillo que tenía un dulce más especial: el de mazapán, una bebida fuerte pero perfectamente equilibrado para acompañar cualquier postre de su carta.

Si te llegas a perder en Polanquito, tienes que darte una tarde en La Polanqueña, cuyo horario de atención es de 1pm a 2am a excepción de domingos y lunes que cierran 10pm. Te recomendamos también hacer una reservación con anticipación para asegurar tu mesa sin problema alguno en el horario que gustes atender. La ubicación la puedes ver aquí, y si necesitas más información, puedes visitar su sitio web o su cuenta de instagram.