Entrevista por Gerardo Sierra
Fotos por Joe Fusco
Texto por Aramara Corona
Inspirado por la música pop de los años 80´s y 90´s, Gregory Dillon es un artista queer creador de canciones pop con un objetivo, generar una influencia positiva en el público. Habiendo crecido en New Hampshire y siendo un chico, como el mismo se refiere, “de granja”, Gregory era un joven tímido y retraído que se refugiaba en su música y en sus gustos; hasta que decidió emprender el viaje de sus sueños para comenzar a crear una fantasía pop que apoyara a los chicos, que al igual que muchos de nosotros, atravesaban una adolescencia llena de inseguridades.
Al hablar con Gregory, él nos expresó que el primer gran paso fue el mudarse a Brooklyn, NY. Donde comenzó a experimentar situaciones completamente distintas a las que estaba acostumbrado, situaciones que él mismo describe como “intimidantes y extremas, que jamás había experimentado”, hasta que poco a poco comenzó a ser tal y como él quería, tratando con personas nuevas, frecuentando lugares nuevos y adquiriendo más confianza.
Por medio de letras que evocan un sentimiento de nostalgia, Gregory busca crear un ambiente único para su público, donde puedan ser ellos mismos y sentirse libres de amar; al igual que en su esfuerzo como defensor público de los derechos LGBTQ en todo el mundo, busca realmente conectar con la gente y ser un artista que genere una diferencia.
“No quiero cambiar a escala global, sino a nivel personal, donde la gente empiece a creer en su propio valor”
Gregory Dillon
De igual manera, como artista independiente, Gregory se ha visto afectado por la situación actual en el mundo, buscando como obtener apoyo y gente que conecte con su proyecto, “al ser un artista independiente, tú decides que eres como tal, por ello es necesario pensar fuera de la caja y enfocarte más en la audiencia”.
Uno de los proyectos que quiere cambiar el cómo atravesamos esta situación pandémica es el lanzamiento de su nueva pista “Swing Swing”, tras su esperado primer EP “Sad Magic”, los cuales poseen una estética conceptual impulsada por tonalidades azules, las cuales, de acuerdo al artista, conectan las emociones y generan un complejo sentimiento de nostalgia. Estas canciones invitan al público a conectar con momentos específicos de nuestras vidas y a reconocer que, al igual que Gregory, todos hemos atravesado un largo proceso de entendimiento individual antes de conocer nuestras capacidades de amar, siendo estas la mayor inspiración para su proceso creativo.
Por medio de distintos colores, Gregory ha sido capaz de transmitir a la gente el impacto que estos tienen en nuestras vidas, afectando nuestro estado de ánimo y personalidad. En este caso el color azul, no sólo genera un sentimiento de soledad, sino tranquilidad y confianza perceptible en sus imágenes.
Como resultado de este crecimiento artístico, Gregory expresa que ha sido una “etapa que le ha permitido trascender diferentes partes de sí mismo” y le ha enseñado a transicionar como artista, siendo prueba de ello sus futuros proyectos, donde piensa incorporar los detrás de escena de sus videos y provocar una mayor interacción por parte de su público donde siempre exista un espacio de apoyo para todos.




