Texto por Agustín Ledesma

Cada vez más se está haciendo importante la cultura del wellness, que es la búsqueda de un equilibrio saludable entre los planos mental, físico y emocional. Se puede decir que es un ESTILO DE VIDA que pretende sacar lo mejor de cada ser humano como individuo. Estando esto de moda, se nos bombardea todo el tiempo con productos tales como disciplinas espirituales, dietas novedosas o nuevos programas de ejercicio. Entre todos los anteriores destaca una tendencia que este año ha cobrado fuerza, pero se viene practicando desde el principio de la historia de la humanidad: El ayuno.

Lo más importante al hablar de ayuno es saber de qué estamos hablando. Muchos medios lo tratan como una dieta, pero en realidad estamos frente a un patrón alimenticio. La diferencia más notable entre estos dos es que la dieta responde la pregunta ¿Qué comer? Y un patrón alimenticio responde a ¿Cómo lo como? Un patrón alimenticio instalado en la sociedad es el de las 6 comidas diarias, otro es el de comer cada dos horas. Lo que se come, siguiendo este patrón, es tu dieta: vegano, omnívoro, restricción calórica, dieta cetogénica …

Hay varios tipos de ayuno, pero los más conocidos son el ayuno prolongado y el ayuno intermitente. Cuando hablamos de la variante prolongada estamos hablando de evitar consumir calorías por más de 72 horas seguidas hasta que el cuerpo naturalmente te vuelva a pedir alimento (no tiene un límite real de tiempo), esto normalmente se hace una vez cada cierto tiempo y se le atribuyen propiedades curativas al darle una pausa al organismo para que se regenere por sí mismo.

Ahora, vamos a la estrella de este artículo: el ayuno intermitente. Hay varias modalidades para que lo puedas adaptar a tu estilo de vida o que elijas cada día una diferente de ellas si tu día a día no es constante. Tenemos el ayuno OMAD (one meal a day) que justamente habla de hacer una sola ingesta diaria en un periodo de una hora aproximadamente, se ayunan 23 horas y se come durante 1 hora, es un ayuno 23/1. Esta modalidad es la que adoptan las personas que necesitan una alta productividad y mayor rendimiento del tiempo, como el ceo de Twitter Jack Dorsey.

La propuesta menos agresiva y mucho más popular es la de hacer un ayuno 16/8 es decir ayunar 16 horas e ingerir todas las calorías del día en 8 horas, esta es más fácil de alcanzar y uno llega a hacerse son algunos de los beneficios más importantes del ayuno. Finalmente, tenemos un punto medio entre estos dos anteriores, el ayuno 20/4. Para algunos, buscan la posibilidad de ayunar por días haciendo ayunos de 24 horas 2 o 3 veces a la semana, esto únicamente si ya se han acostumbrado.

Nunca tomes la alimentación a la ligera, es necesario saber cuáles equivalentes en alimentos son mejores para ti. Acércate a un especialista si tienes dudas al respecto.

Los beneficios a la salud del ayuno intermitente fueron comprobados por el premio nobel de medicina 2016. En las primeras 12 horas se ve una notable estabilización del azúcar en sangre; partiendo de ahí, aumentan los niveles de la hormona de crecimiento y se comienzan a usar grasas como fuente de energía. Después de las 16 horas comienza la AUTOFAGIA que es un proceso en el que el cuerpo comienza a reciclar la basura del organismo en energía y nuevos tejidos. A partir de las 21 horas de ayuno, existe evidencia de la producción de células madre.

Cualquier persona que esté buscando el equilibrio que pretende el wellness debería de tomar en cuenta el ayuno, ya que aporta a las 3 áreas que nos conciernen: al físico, a la reducción del estrés y a tener mayor claridad mental al reducir tareas diarias tales como cocinar o planear comidas, así como darnos más tiempo para dedicarnos a nuestro trabajo, hobbies, familia y amigos. Y como se hacía hace milenios, ayuda a domar al espíritu.